El narrador no fiable: cómo construirlo

· Roberto Sirolo · 3 min de lectura

Estamos acostumbrados a creer a quien cuenta. Si el narrador dice que la casa era tranquila, imaginamos una casa tranquila. El narrador no fiable juega precisamente con esa confianza: cuenta una historia y el lector, poco a poco, comprende que las cosas no son exactamente así. Es una de las técnicas más fascinantes de la narrativa, y también una de las más fáciles de estropear.

Tipos de narrador no fiable

No todos los narradores no fiables son mentirosos. Las formas más comunes:

  • el que miente: oculta la verdad a propósito, para protegerse o manipular;
  • el que se engaña: cree sinceramente en una versión de los hechos que le conviene;
  • el que no entiende: un niño, una persona ingenua, alguien sin herramientas para interpretar lo que ve;
  • el que recuerda mal: el tiempo, el trauma o la nostalgia han deformado su memoria;
  • el de percepción alterada: enfermedad, sustancias, obsesión.

Cada uno produce un tipo distinto de distancia y un efecto distinto en el lector.

El núcleo de la técnica: la distancia

El narrador no fiable funciona cuando el lector percibe una distancia entre lo que se dice y lo que ocurre. Si el lector nunca se da cuenta, no hay falta de fiabilidad: solo hay un narrador normal y un final que parece una trampa.

El lector tiene que poder decir, tarde o temprano: "Ah, no me lo ha contado como era." Y al releer, debe descubrir que las pistas estaban ahí.

Cómo sembrar las pistas

  • Contradicciones: el narrador dice una cosa y poco después cuenta otra que no encaja.
  • Reacciones de los demás personajes: todos tratan al narrador de un modo que no corresponde a la imagen que da de sí mismo.
  • Detalles que el narrador no comenta: una botella vacía, una carta sin abrir, un nombre que evita.
  • Exceso de justificaciones: quien insiste demasiado en su inocencia hace dudar.
  • Huecos temporales: saltos justo en los momentos que más importarían.

Una razón para mentir

La falta de fiabilidad debe nacer del personaje, no de la necesidad del autor de sorprender. ¿Por qué distorsiona la historia este narrador? ¿Por culpa, por vanidad, para proteger a alguien, porque no consigue aceptar lo que pasó? Cuando la razón es clara, las distorsiones se vuelven coherentes y revelan al personaje más que cualquier descripción.

El riesgo del giro gratuito

El error más común es usar el narrador no fiable solo para el final sorpresa: todo el libro contado de forma lineal y la última página revela que todo era falso. El lector no se siente sorprendido, se siente engañado. La revelación funciona cuando confirma sospechas que el lector ya tenía, no cuando las inventa de la nada.

En primera persona, pero no solo

El narrador no fiable resulta más natural en primera persona, porque el lector está dentro de una sola cabeza. Pero también se consigue en tercera persona cercana: la narración adopta tan de cerca el punto de vista del personaje que comparte sus ilusiones.

Preguntas frecuentes

¿Todos los narradores en primera persona son un poco no fiables?

En cierto sentido sí, porque nadie lo ve todo. Pero se habla de narrador no fiable cuando la distorsión forma parte del diseño del libro y el lector está llamado a notarla.

¿Cuándo debe darse cuenta el lector?

Depende del efecto que busques. Algunas novelas lo revelan pronto y construyen la tensión sobre la duda; otras dejan crecer las sospechas hasta una confirmación final. En ambos casos las pistas tienen que estar desde el principio.

¿Un narrador no fiable puede resultar simpático?

Sí, y a menudo es el caso más interesante: el lector le coge cariño justo mientras descubre que no se lo cuenta todo.

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