Escribir una escena de acción clara y rápida

· Roberto Sirolo · 3 min de lectura

Las escenas de acción parecen las más fáciles de escribir, porque "pasan muchas cosas". En realidad están entre las más difíciles de leer: basta un pronombre ambiguo o una habitación nunca descrita para que el lector deje de ver, relea y pierda el ritmo. La acción en la página no es una película: el lector no tiene imágenes, solo tus frases, una tras otra.

Primero el mapa, luego el movimiento

Nadie puede seguir una pelea en un lugar que no conoce. El momento adecuado para describir el espacio es antes de que empiece la acción: la escalera estrecha, la ventana abierta, la mesa entre los dos. Pocas coordenadas, elegidas porque servirán.

Cuando la escena arranca ya no hay tiempo para describir, y cada línea de ambientación colocada a mitad frena justo donde deberías acelerar.

Una acción por frase

La frase larga con tres subordinadas funciona para la reflexión, no para el puñetazo. En la escena de acción, una frase lleva una acción:

Agarró el picaporte. La puerta no se movió. Detrás, los pasos.

Frases breves, verbos concretos, sujetos claros. No todas iguales, eso sí: una frase algo más larga de vez en cuando da respiro y hace sentir el golpe de la siguiente.

Quién hace qué: cuidado con los pronombres

Dos personajes del mismo género que luchan son el terreno ideal para la confusión: "él lo empujó y cayó". Usa los nombres más de lo que harías en otro lugar, o rasgos distintivos ("el más alto", "el hombre del abrigo"), hasta que el lector no tenga dudas.

Qué está en juego

Una serie de golpes sin nada en juego es coreografía, y la coreografía aburre pronto. El lector debe saber qué pasa si el personaje pierde: la vida, el documento, la persona a la que protege, su tapadera. La tensión viene de ahí, no del número de movimientos.

Incluso una acción brevísima se sostiene si lo que está en juego es claro; una batalla de diez páginas se derrumba si no lo es.

Sensaciones, no explicaciones

En plena acción el personaje no razona en párrafos. Pocas percepciones intensas transmiten la urgencia mejor que cualquier análisis: el sabor de la sangre, el ruido demasiado cerca, la mano que resbala. Las reflexiones, si hacen falta, van después, cuando la escena se calma.

Después de la acción, la reacción

Una escena de acción no termina con el último golpe. Hace falta un momento, aunque sea breve, en el que el personaje registre lo que ha pasado: el aliento, el daño, la decisión sobre qué hacer ahora. Ahí la acción se convierte en historia, porque cambia algo en quien la ha vivido.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto detalle técnico necesita una pelea o un tiroteo?

El que el personaje conoce y percibe. Un experto ve detalles precisos; un profano solo percibe caos. El detalle técnico resulta creíble cuando es coherente con el punto de vista, no cuando es abundante.

¿Las frases breves no vuelven telegráfica la prosa?

Solo si son todas iguales y duran demasiado. Altérnalas con alguna frase más amplia y úsalas solo en el corazón de la escena: fuera de la acción, el ritmo vuelve a ser el habitual del libro.

¿Cómo sé si la escena es clara?

Reléela al cabo de unos días e intenta dibujar en un papel dónde está cada uno en cada párrafo. Si en algún momento no sabes dónde colocar a alguien, el lector tampoco lo sabe.

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