La voz narradora en un poema

· Roberto Sirolo · 4 min de lectura

Un poema que cuenta una historia tiene un narrador, exactamente como una novela. Pero la forma en verso, y la tradición lírica que arrastra, empujan de continuo hacia una voz que medita en vez de contar. Elegir la voz narradora y mantenerla coherente a lo largo de todo el poema es un trabajo que hay que hacer con el mismo cuidado que se pone en la estructura.

Quién habla en un poema narrativo

Las opciones son las de la prosa. Un narrador en primera persona que es uno de los personajes. Un narrador en primera persona externo, testigo. Un narrador en tercera persona cercano a un personaje. Un narrador en tercera omnisciente que lo ve todo y a todos. Cada una cambia lo que el lector puede saber y con qué color emotivo.

La elección no es neutra respecto a la materia: una historia íntima sostiene bien una primera persona; una épica con muchos frentes pide a menudo una tercera amplia. Decidir esto antes de escribir los cantos evita tener que reescribirlos.

La voz bárdica y su distancia

La tradición del poema narrativo tiene una voz reconocible: la del cantor que refiere hechos ocurridos hace tiempo, con autoridad y cierta solemnidad. Es una tercera persona omnisciente con una personalidad marcada — puede comentar, invocar, dirigirse al lector.

Es una voz potente pero exigente: si la distancia es demasiada, los personajes quedan como figuritas y el lector no se encariña. Muchos poemas narrativos modernos mantienen el marco bárdico pero lo acercan, alternando el tono alto del cantor con momentos en que la voz entra en la escena y la vive de cerca.

Primera persona: el riesgo de deslizarse a la lírica

La primera persona en un poema narrativo da intimidad inmediata, pero es también la puerta por la que entra el problema más común: la voz deja de contar y empieza a meditar. Un canto que debía hacer ocurrir algo se convierte en una reflexión del yo sobre un tema. No es un defecto de escritura verso a verso — a menudo esos versos son bellos — pero la historia se detiene.

El control es simple: cada canto debe hacer avanzar la peripecia un paso concreto. Si al final de un canto la situación es idéntica a la del inicio, la voz lírica ha tomado el mando.

Tercera persona: cuánta conciencia de los personajes

Con una tercera persona hay que decidir cuánto se entra en la cabeza de los personajes. Una tercera distante refiere gestos y palabras, no pensamientos: eficaz para la acción, fría para la introspección. Una tercera cercana sigue los pensamientos de un personaje por vez. Una tercera omnisciente los ve a todos, pero arriesga dispersar la empatía.

En el poema, donde cada verso pesa, conviene por norma limitar las entradas en la mente: pocas, elegidas en los momentos que cuentan, resueltas con una imagen en vez de con una explicación.

La constancia de la voz a lo largo de los cantos

El peligro de un poema largo es que la voz cambie sin querer: el canto I escrito con un cantor solemne, el canto VII con una tercera cercana y coloquial, y el lector que ya no sabe quién le está contando. Pequeñas variaciones de tono son normales y útiles; un cambio de planteamiento no.

Releer el comienzo de cada canto seguido, saltándose el cuerpo, es una manera rápida de oír si la voz es la misma: los arranques revelan el registro mejor que el resto.

Fijar las reglas de la voz y verificarlas

Conviene escribir en claro, antes de empezar, qué voz se ha elegido: persona, distancia, acceso a los pensamientos, si y cuándo se dirige al lector. En NovLore el cuadro de mando mantiene esta nota en la biblia de la obra, junto a los cantos: cuando tras semanas se retoma el poema a medias, se relee y se reparte con la misma voz en vez de reinventarla.

Preguntas frecuentes

¿Puedo alternar primera y tercera persona en un poema narrativo?

Sí, pero debe ser un diseño, no un azar: por ejemplo los cantos pares en primera persona de un personaje, los impares en tercera sobre el resto de la historia. La alternancia casual confunde; la regular se convierte en una estructura que el lector aprende a leer.

¿La voz del poema debe ser "poética" por fuerza?

No en el sentido de altisonante. Muchos poemas narrativos contemporáneos usan una voz llana, casi hablada, y confían la calidad poética al verso y a las imágenes, no al léxico solemne. Una voz demasiado alzada hace fatigoso un texto largo.

¿Cómo sé si la voz lírica está tomando el mando?

Controla el avance. Si varios cantos seguidos se cierran sin que haya cambiado nada en la historia — ningún hecho nuevo, ninguna decisión, ningún desplazamiento — la voz está meditando en vez de contar, por bellos que sean los versos sueltos.

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NovLore es el estudio de escritura donde la estructura y el texto de una obra larga, ya sea una novela o un poema narrativo, viven en el mismo sitio.