Bibliografía y citas en la tesis: cómo organizarlas

· Roberto Sirolo · 4 min de lectura

Quien deja la bibliografía para el final de la tesis, convencido de que ordenarla después será más rápido, descubre casi siempre lo contrario en las últimas semanas: fuentes de las que ya no se recuerda la edición, citas sin número de página, la sospecha de haber usado ya esa fuente en otro sitio sin poder confirmarlo. Es un trabajo que sale más barato hecho poco a poco, no todo junto al final.

Por qué dejar la bibliografía para después cuesta más tiempo del que parece

Cuando aparece una fuente útil mientras se escribe, el método que parece más rápido —anotar solo la idea y volver después a buscar los detalles— es casi siempre el que más tiempo cuesta al final. Semanas o meses después, encontrar de nuevo esa edición exacta, esa página, ese número de revista suele exigir más trabajo del que habría costado anotarlo en el momento.

Registrar la fuente completa en el instante en que se usa, aunque sea de forma rápida, es casi siempre más veloz que reconstruirla hacia atrás cuando se acerca la fecha de entrega.

El estilo de cita no es una cuestión de gusto

APA, MLA, Chicago, Vancouver, ISO 690 y otros estilos de cita no son intercambiables ni equivalentes: cada uno es habitual en ámbitos disciplinares distintos —APA en muchas ciencias sociales, Vancouver en el ámbito biomédico, MLA y Chicago en muchas disciplinas humanísticas, solo por poner algunos ejemplos— y a menudo la titulación o quien dirige la tesis exige uno concreto, sin que importe cuál sea el más habitual en el país en general.

Antes de elegir un estilo, la pregunta correcta no es "cuál prefiero" sino "cuál exige mi titulación": es un dato que se comprueba con la normativa o directamente con quien dirige el trabajo, no se da por supuesto.

Cita directa, paráfrasis, y la frontera que de verdad importa

La diferencia práctica que más problemas suele causar no está entre los distintos estilos de cita, sino entre citar directamente las palabras de una fuente y parafrasear su contenido. Una paráfrasis que sigue demasiado de cerca la estructura de la frase original, aunque se cambien algunas palabras, sigue siendo un problema aunque la fuente esté citada: la frontera no es "he puesto la nota", es cuánto del texto escrito es realmente propio.

En caso de duda, la opción más segura es la cita directa entre comillas, no una paráfrasis al límite.

Una lista de fuentes no es una bibliografía razonada

Acumular fuentes durante la investigación es natural; el riesgo es llegar al final con una lista larga de títulos, muchos citados solo una vez de pasada, sin que formen realmente parte del argumento. Una bibliografía que aguanta no es la más larga: es aquella en la que cada fuente incluida ha hecho de verdad un trabajo en el texto.

Revisar la lista final preguntándose, para cada entrada, "dónde la uso y por qué" es una forma sencilla de detectar las fuentes que se han quedado solo de adorno.

Gestionar las fuentes a medida que crece el número

Con unas pocas decenas de fuentes puede bastar un archivo de texto; a partir de cierto umbral, que cada tesis alcanza en un momento distinto, se vuelve difícil recordar cuáles ya se han usado, dónde, y con qué estilo de cita. Un sistema —aunque sea sencillo, como una lista con fuente, capítulo de uso y estado de comprobación— evita la búsqueda desesperada de la última semana para saber si un dato ya se ha citado en otro punto del trabajo. Un recordatorio del tipo "comprobar esta cita", guardado en el mismo sitio donde se escribe en vez de disperso entre archivos distintos, es lo poco que hace falta para no perderlo de vista: es justo lo que hace, por ejemplo, la pestaña Recordatorios del Panel de NovLore.

Preguntas frecuentes

¿Se puede cambiar de estilo de cita a mitad de la tesis si se detecta un error?

Sí, y es preferible hacerlo cuanto antes en vez de terminar el trabajo con el estilo equivocado: cuanto más se espera, más citas hay que convertir. Conviene comprobarlo lo antes posible con la normativa del centro o con quien dirige la tesis, precisamente para evitar esta corrección tardía.

¿Cuántas fuentes hacen falta para una tesis?

No existe un número válido para cualquier titulación o disciplina, y es razonable desconfiar de quien lo presenta como una regla fija: lo que importa es que cada fuente incluida se use de verdad en el argumento, no el total en sí. La normativa del centro o las indicaciones de quien dirige la tesis, si existen, cuentan más que una cifra genérica encontrada por internet.

¿Es correcto autocitarse, es decir, citar un trabajo propio anterior?

En la mayoría de los contextos es aceptable si es pertinente y se declara como tal, pero las reglas precisas sobre cómo hacerlo varían según la disciplina y el centro: vale la pena preguntarlo explícitamente en vez de darlo por hecho.

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