Cómo estructurar un guion
Quien llega al guion desde la novela suele traer el hábito de pensar en capítulos de duración libre. En el guion la estructura es más rígida, no por capricho sino porque cada página corresponde más o menos a un minuto de pantalla: la estructura no es solo narrativa, es también una estimación del tiempo que ocupará esa historia.
Los tres actos no son tres partes iguales
El modelo más extendido, sobre todo para el largometraje, divide la historia en tres actos: no tres segmentos de igual duración, sino tres bloques funcionalmente distintos. El primer acto presenta el mundo y lanza la historia hacia un suceso que rompe el equilibrio inicial. El segundo, el más largo, desarrolla el conflicto a través de obstáculos crecientes. El tercero resuelve la tensión acumulada.
Conocer este esquema ayuda a orientarse, pero aplicarlo como una rejilla rígida, "en la página 25 tiene que pasar X", es un error tan común como fácil de evitar: el esquema describe una función dramatúrgica, no un número de página universal.
Los giros argumentales importan más que las proporciones
Lo que realmente sostiene un guion no es respetar proporciones exactas entre los actos, sino tener giros argumentales claros: momentos en los que la historia cambia de dirección de forma que el público lo percibe con claridad. Un primer acto que termina sin un suceso que obligue al protagonista a actuar deja un guion sin motor, sin importar cuántas páginas tenga.
Una serie no es una película más larga
Quien escribe para una serie y aplica mecánicamente la estructura en tres actos de una película suele producir episodios que parecen fragmentos mal cortados. Una serie tiene una estructura de dos niveles: el arco del episodio individual, que debe cerrarse con su propia lógica, y el arco de temporada, que atraviesa varios episodios y se resuelve mucho más tarde. Un episodio puede terminar deliberadamente en una tensión sin resolver, algo que una película rara vez puede permitirse.
La escena es la unidad de trabajo, no la página
Como en el teatro, cada escena de un guion debe justificar su presencia: hacer avanzar la trama, desarrollar a un personaje, o ambas cosas. A diferencia de la novela, el guion no tiene descripción interior para sostener una escena floja: si la acción no cambia nada, la escena se siente vacía ya en la lectura, mucho antes de llegar a la pantalla.
Mantener unidos actos, escenas y revisiones
Un guion suele reescribirse en bloques enteros cuando se mueve un giro argumental, y cada movimiento arriesga desalinear las escenas de alrededor. Una estructura en actos y escenas que se puede reordenar sin perder el texto, y un historial de versiones para comparar una reescritura con la anterior, es lo que NovLore ofrece a quien escribe para la pantalla con el mismo rigor que dedicaría a una novela.
Preguntas frecuentes
¿La estructura en tres actos vale para cualquier género?
Es el modelo más extendido y más enseñado, pero no el único: algunos géneros y algunos autores se apartan deliberadamente, sobre todo en el cine de autor o en series de estructura no lineal. Vale la pena conocerlo antes de desviarse de él, no ignorarlo de entrada.
¿Cuántas páginas debe tener un guion?
Para un largometraje, la referencia más habitual es alrededor de una página por minuto de duración prevista, pero varía según el género y el formato. Para una serie, la extensión depende del formato de episodio fijado por la producción, no de una regla fija.
¿Tengo que escribir el guion en el orden de los sucesos?
No: muchos guionistas escriben primero las escenas más claras en su cabeza, a menudo los giros argumentales, y rellenan el resto después. Lo importante es tener una estructura que registre el orden final, sea cual sea el orden en que se escribió.