El conflicto, motor de la historia

· Roberto Sirolo · 3 min de lectura

Una historia en la que todos se llevan bien y cada deseo se cumple al primer intento no es una historia: es un informe. El conflicto es el motor que hace pasar las páginas, porque crea incertidumbre, y la incertidumbre crea las ganas de saber cómo termina. Pero "conflicto" es una palabra que hace pensar en gritos y disparos, y eso despista.

Conflicto no significa pelea

En narrativa, el conflicto es todo lo que se interpone entre un personaje y su objetivo. Una madre que quiere proteger a su hijo sin que sepa que está enferma vive un conflicto intenso, aunque nunca levante la voz. Dos enamorados que no pueden estar juntos están en conflicto con las circunstancias, no entre ellos.

Un personaje que quiere algo y encuentra resistencia: eso es todo. Las formas que puede adoptar esa resistencia son muchísimas.

Los tipos de conflicto

  • Con otra persona: el antagonista, el rival, el padre, la pareja. Es el más inmediato, porque tiene rostro.
  • Con la sociedad: leyes, convenciones, instituciones, prejuicios que impiden al personaje conseguir lo que quiere.
  • Con la naturaleza o las circunstancias: una tormenta, una enfermedad, la distancia, el tiempo que se acaba.
  • Consigo mismo: dos deseos incompatibles, un miedo, una culpa, una idea equivocada de sí.

El conflicto interior da sentido al externo

Las historias que perduran son casi siempre aquellas en las que el conflicto externo presiona sobre el interior. Un detective que debe resolver un caso es una trama; un detective que debe resolver un caso en el que está implicado su hermano, y que para ello tiene que elegir entre la lealtad y la verdad, es una historia.

Una pregunta útil: ¿qué tiene que cambiar dentro del protagonista para que pueda vencer fuera? Cuando hay respuesta, los dos conflictos se alimentan mutuamente.

Hacerlo crecer

Un conflicto que se mantiene siempre con la misma intensidad cansa al lector. Tiene que subir:

  • obstáculos más difíciles: cada intento fallido hace más arriesgado el siguiente;
  • más en juego: al principio se arriesga el trabajo, luego la reputación, luego la familia;
  • menos salidas: las alternativas se cierran, hasta que queda una sola elección, la más costosa.

El punto más alto es el momento en que el protagonista tiene que elegir, y la elección revela quién es de verdad.

Conflicto en cada escena

El conflicto no vive solo en la trama general: cada escena lo necesita, aunque sea en pequeño. En cada escena alguien quiere algo (una información, un perdón, cinco minutos de paz) y algo se lo pone difícil. Una escena en la que nadie quiere nada concreto es casi siempre una escena parada.

El riesgo del conflicto artificial

El conflicto no se inventa a la fuerza. Dos personajes que discuten sin motivo solo para "crear tensión", o un obstáculo que aparece de la nada, suenan falsos. El conflicto creíble nace de lo que quieren los personajes: si deseos y caracteres están claros, los choques llegan solos.

Preguntas frecuentes

¿Una historia puede tener solo un conflicto interior?

Sí, pero hace falta una situación externa que lo saque a la superficie. Incluso la novela más intimista pone al personaje ante sucesos y personas que lo obligan a enfrentarse consigo mismo.

¿Cuántos conflictos debe tener una novela?

Uno principal, que sostiene todo el libro, y varios conflictos menores en las subtramas y en las escenas. Lo importante es que los menores se conecten, aunque sea temáticamente, con el principal.

¿El conflicto tiene que resolverse al final?

El principal sí, de un modo u otro: victoria, derrota o transformación. Un final abierto puede dejar preguntas, pero el lector tiene que sentir que la tensión central ha llegado a un punto.

Sigue leyendo

NovLore es el estudio de escritura donde la estructura y el texto de tu obra viven en el mismo sitio.