Logline y tratamiento: cómo presentar un guion
Antes de que alguien lea un guion, lee dos cosas más cortas: la logline y el tratamiento. Son los textos que deciden si el proyecto pasa al siguiente nivel, y también los más malentendidos: a menudo se tratan como versiones más cortas de lo mismo, cuando en realidad responden a preguntas distintas.
La logline: una frase, no un resumen
La logline es una sola frase que comunica de qué película se trata. Contiene, de forma comprimida: quién es el protagonista, en qué situación está, qué intenta conseguir y qué se lo impide. De esto, quien escucha saca el género, lo que está en juego y si la idea le despierta curiosidad.
No es un resumen de la trama: no cuenta el final, no enumera las subtramas, no nombra a los personajes secundarios. Una logline que necesita tres frases para decirse todavía no es una logline: es una señal de que el conflicto central no está lo bastante enfocado.
Qué hace eficaz a una logline
Una buena logline suele tener un elemento de ironía o de contraste que la vuelve memorable: el protagonista es la persona menos adecuada para afrontar esa situación, o el objetivo tiene un precio que hace difícil la elección, o la situación tiene un elemento específico y concreto que la distingue de mil historias parecidas. "Un hombre tiene que salvar a su familia" es genérico; "un negociador de rehenes con acrofobia tiene que subir a un rascacielos para frustrar un atentado" tiene un contraste que la vuelve una historia sola.
El tratamiento: la historia en prosa, de principio a fin
El tratamiento cuenta todo el guion en prosa, en presente, de la apertura al final, final incluido. La longitud varía mucho: de una a dos páginas para una primera presentación, hasta diez o más para un tratamiento de desarrollo detallado.
Su función no es vender la atmósfera o mostrar el estilo: es demostrar que la estructura de la historia aguanta. Quien lee un tratamiento comprueba que el primer acto plantee lo que el tercero resuelve, que el protagonista tenga un arco, que los giros estén preparados, que el final cierre lo que se abrió.
Qué no es el tratamiento
El tratamiento no es un beat sheet: eso es una escaleta por fichas, una herramienta de trabajo para ti. El tratamiento es un texto fluido, pensado para que lo lea otra persona. Y no es un guion sin formato: no contiene diálogos (o solo unas pocas réplicas clave), no describe los planos, no usa el formato de las escenas.
Un tratamiento que se lee como una escaleta —"luego el protagonista hace esto, luego pasa aquello, luego..."— suele significar que quien escribe está enumerando acontecimientos en vez de contar una historia. El tratamiento debe tener su propio ritmo, su propia tensión narrativa, aunque comprimido.
La logline en el tratamiento y en la carta
La misma frase que funciona como logline sirve también como apertura de un tratamiento y como gancho en una carta de presentación. Si tienes una logline sólida, ya tienes el primer párrafo de todos los documentos con los que presentarás el proyecto. Si no consigues escribirla, es una señal que vale también para el propio guion: probablemente la historia todavía no tiene un centro lo bastante claro.
Mantener alineados logline, tratamiento y guion
La logline y el tratamiento hay que revisarlos cada vez que el guion cambia de forma sustancial, o se corre el riesgo de presentar un proyecto que describe una película distinta de la escrita. En NovLore la estructura del texto en escenas mantiene juntos el guion, la escaleta y los materiales de presentación, así que cuando actualizas el tratamiento tienes delante la versión real de la historia, no la que tenías en mente meses antes.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe medir una logline?
Una frase, idealmente pronunciable en un respiro. Si supera las 30-40 palabras o necesita más de una coma estructural, suele significar que estás incluyendo detalles que pertenecen al tratamiento, no a la logline.
¿El tratamiento debe revelar el final?
Sí, para un tratamiento destinado a productores, agentes o concursos. Sirve para demostrar que la estructura aguanta de principio a fin, no para despertar curiosidad. Esconderlo casi siempre se interpreta como inexperiencia.
¿Cuál es la diferencia entre tratamiento y sinopsis?
Los términos se solapan y el uso varía. En general la sinopsis tiende a ser más breve y más seca, el tratamiento más extenso y más narrativo. Ambos cuentan toda la historia, final incluido; la elección del formato depende de quien lo pide y de sus pautas.