Por dónde empezar a escribir tu primera novela

· Roberto Sirolo · 4 min de lectura

Quien todavía no ha escrito una novela suele quedarse bloqueado antes incluso de empezar, buscando el punto de partida "correcto": la idea, el esquema, los personajes. Es la pregunta mal planteada. Cada novelista parte de un sitio distinto —una imagen recurrente, una pregunta que no sabe responder, una voz que ya oye hablar— y todos estos puntos de partida pueden funcionar. El problema real de quien escribe su primera novela no es por dónde empieza, es qué sabe cuando llega al capítulo cinco.

El falso problema: idea, esquema o personajes

Muchos consejos de escritura tratan "parte de la idea", "parte del esquema" y "parte de los personajes" como tres escuelas en competencia, cada una con sus defensores. En la práctica son tres puertas distintas a la misma habitación: una idea fuerte casi siempre implica un personaje que la vive y una estructura que la desarrolla, aunque todavía no los hayas escrito. Un personaje vivo implica un deseo, y un deseo implica una trama. No hay un orden sagrado: solo hay el punto que te resulta más fácil enfocar primero, y desde ahí puedes reconstruir los otros dos.

El riesgo real no es elegir la puerta equivocada, es quedarte convencido de que necesitas las tres habitaciones amuebladas antes de escribir la primera línea. Ninguna novela nace completa en la cabeza: la mayoría se descubre escribiendo, no antes de escribir.

Las tres cosas que debes saber antes del capítulo cinco

Lo que sí conviene aclarar pronto, antes de acumular demasiadas páginas en la dirección equivocada, son tres preguntas sencillas: de quién es la historia —de quién es el punto de vista—, qué quiere ese personaje y qué se lo impide concretamente. No hacen falta respuestas definitivas: bastan respuestas lo bastante sólidas como para sostener una decena de capítulos, sabiendo que podrán cambiar.

El síntoma de escribir sin estas tres cosas claras es reconocible: capítulos técnicamente bien escritos, frase a frase, que sin embargo no parecen ir a ninguna parte, porque en efecto no van a ninguna parte —les falta un motor—. Si te encuentras releyendo lo que has escrito preguntándote "¿y ahora qué pasa?", casi siempre la respuesta no es "sigue escribiendo hasta descubrirlo", es volver a estas tres preguntas antes de continuar.

Por qué no hace falta un esquema completo para empezar

El error contrario, igual de común en quien empieza, es creer que hay que planificar la novela entera, capítulo a capítulo, antes de escribir la primera página —y quedarse bloqueado meses en la fase de planificación porque el esquema perfecto nunca llega—. Una estructura clara ayuda muchísimo, pero "clara" no significa "completa hasta el último detalle": puede bastar saber cómo empieza, qué cambia de forma irreversible a mitad de libro, y cómo te gustaría —por ahora— que terminara. El resto se rellena escribiendo, y es normal que cambie.

Tratar el primer esquema como una hipótesis de trabajo, no como un contrato, quita la presión que bloquea a muchos principiantes: puedes corregirlo a medida que el libro te dice qué quiere ser en realidad, en vez de sentirte culpable cada vez que te alejas de él.

El primer capítulo no tiene que ser el bueno

Una última trampa típica de quien escribe su primera novela es pasar semanas puliendo el primer capítulo antes de seguir adelante, como si tuviera que salir perfecto para poder continuar. Casi nunca es así: el primer capítulo que de verdad funcionará, el que acabará en la versión publicable, muchas veces solo se escribe bien después de terminar el libro entero, cuando ya sabes de qué habla realmente la historia que has escrito. El primer capítulo de la primera versión tiene una sola tarea: hacerte entrar en la historia. Puedes permitirle ser imperfecto.

Preguntas frecuentes

¿Necesito el esquema completo antes de empezar a escribir?

No. Basta con saber el punto de vista, qué quiere el protagonista y qué se lo impide, más una idea aproximada del principio, el centro y el final. El resto del esquema se puede —de hecho, casi siempre conviene— completarlo mientras escribes, cuando la historia te da información que en la fase de planificación no podías tener.

¿Cuánto tengo que escribir para saber si la idea aguanta de verdad?

Por lo general hacen falta al menos tres o cuatro capítulos más allá de la apertura: el inicio de una novela casi siempre funciona, porque es la parte más ensayada mentalmente antes de escribir. Es cuando el personaje se enfrenta a la primera complicación real, más allá de la situación de partida, cuando se ve si la idea tiene material suficiente para sostener una novela entera o solo un relato.

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