Demasiadas ideas: qué novela escribir primero
Algunos aspirantes a escritores no tienen ideas. Muchos otros tienen demasiadas: un thriller ambientado en un faro, una saga familiar, una novela de iniciación, una distopía. Cada una parece la buena, hasta que llega otra todavía más brillante. El resultado es una carpeta llena de primeros capítulos y ninguna novela terminada. El problema no es la creatividad, es la elección.
Por qué las ideas nuevas siempre parecen mejores
La idea nueva es perfecta porque todavía no se ha puesto a prueba. No tiene problemas de trama, personajes que no funcionan ni capítulos centrales difíciles. El proyecto en curso, en cambio, los tiene todos, porque estás trabajando en él de verdad.
Saberlo ayuda: cuando una idea nueva te parece irresistible a mitad de un proyecto, a menudo no es mejor. Solo está intacta.
Pon todas las ideas al mismo nivel
Para elegir hace falta compararlas de forma justa. De cada idea escribe:
- una premisa de una línea: quién, qué quiere, qué se lo impide;
- el final, aunque sea aproximado;
- por qué te interesa, en una frase sincera.
Algunas ideas no superan ni siquiera este paso: son una ambientación o un clima, todavía no una historia. No pasa nada, se quedan en la libreta. Las demás son las candidatas.
Las preguntas para elegir
¿Cuál te acompañaría durante meses? Una novela exige cientos de horas. La idea que hay que elegir es aquella de la que aún querrías hablar dentro de un año, no la más brillante hoy.
¿Cuál tiene un conflicto claro? Una idea con un protagonista que quiere algo y un obstáculo fuerte aguanta mucho mejor que una idea basada solo en una imagen.
¿Cuál sabes cómo terminar? No hace falta conocer cada detalle, pero saber adónde va la historia reduce enormemente el riesgo de encallar.
¿Cuál está a tu alcance ahora? Una novela histórica que requiere años de documentación, o una historia con diez puntos de vista, puede ser la idea adecuada para el tercer libro, no para el primero.
Elegir y proteger la elección
Una vez elegida la idea, lo más difícil es mantenerla. Las ideas nuevas seguirán llegando, sobre todo en los momentos difíciles del proyecto. Dos costumbres ayudan:
- una libreta de ideas: cada idea nueva se anota en una línea y se vuelve al trabajo. Anotarla quita el miedo a perderla;
- una regla de finalización: ningún proyecto nuevo hasta terminar el primer borrador en curso, aunque sea imperfecto.
Las ideas se pueden combinar
A veces dos ideas no compiten: una es el corazón de la historia y la otra puede convertirse en una subtrama, una ambientación, un personaje. Antes de descartar una idea, pregúntate si podría enriquecer la elegida.
Preguntas frecuentes
¿Y si después de unos capítulos me doy cuenta de que elegí mal?
Pasa. Antes de cambiar, pregúntate si el problema es la idea o una fase difícil del trabajo. Si tras una reflexión honesta la idea de verdad no se sostiene, cambiar es legítimo, pero hazlo una vez, no ante cada dificultad.
¿Puedo trabajar en dos novelas a la vez?
Algunos autores lo hacen, pero para quien aún no ha terminado una novela suele ser una trampa: cada vez que una se complica, se huye a la otra. Mejor terminar un primer borrador y luego valorar.
¿Se perderán las ideas que no elija?
No, si las anotas. Muchas ideas mejoran quedándose un tiempo en la libreta, y algunas resultan perfectas años después, cuando estás preparado para escribirlas.